El formato Raw está presente como opción en todas las cámaras réflex digitales y en muchas compactas de tipo puente; y digo como opción, porque hay que activar ese formato en los menús de calidad de imagen. Si no se elige, lo más probable es que la cámara tenga por defecto el formato JPEG (imagen comprimida exageradamente, con gran pérdida de calidad, y, además, tratada por la cámara en cuanto a balance de blancos, contraste, saturación y nitidez), cuya extensión informática de archivo es .JPG
La palabra inglesa "raw" significa "en bruto, en crudo, sin tratar..."
Se trata, cuando usamos el Raw, de que la cámara no revele por su cuenta, según las especificaciones que le ha puesto el fabricante, sino que nos deje la imagen cruda de acuerdo a lo que ha captado el sensor linealmente. ¿Qué es "linealmente"? Pues que cada píxel (punto que recibe luz), es excitado según la cantidad de luminancia que recibe. Así, es lineal, porque un punto que recibe mucha luz va a captar más que uno que reciba poca.
Si vemos esa imagen lineal, resulta muy oscura porque tanto el monitor como la visión humana ven de forma exponencial. Por esa razón, en los reveladores Raw habituales, se efectúa una pequeña corrección logarítmica, en cuanto abrimos la foto, de tal manera que veamos lo más parecido a lo que estamos acostumbrados. Hay otros métodos para tratarla de forma lineal, como hace el programa DCRAW del que se hablará más adelante.
En la cámara que suelo usar, sin entrar en los modelos de 5.000 euros, que están bien para quienes tienen que publicar fotos de grandísimo tamaño o en revistas de muy alta calidad de impresión), con una tarjeta de 1 gigabyte, me da para hacer 94 fotos en "raw"; después, tiene nueve posibilidades más para estropear la foto, que son las opciones: "fino", "normal" y "básico" (cada uno de ellos con las tres opciones de tamaño largo, medio y pequeño).
De 94 a mil y pico fotos hay una gran cantidad de compresiones y una locura de fotos perniciosas y malas, malísimas.
Y eso no puede ser. Ni siquiera "para la web". Hay fotos estupendas que veo cada día (me paseo por todos los foros y voy picando en las fotos), y me da pena, cuando las observo en tamaño original, ver la cantidad de sombras empastadas, luces quemadas, falta de nitidez, "suciedad" general en la foto y otras historias.
Porque son fotos estupendas, pero que lo pierden todo por la calidad. Supongo que nos gusta ver las fotos en tamaños medianamente grandes.
Ya cualquier foro hace de las suyas para ponernos las fotos a 72 dpi ("dots per inch", puntos por pulgada lineal), para que encima subamos fotos de 200 Kb a un tamaño de 1024 x 768. ¡Pues un horror!
Tengo mis monitores muy bien calibrados Por eso mismo, uso varios reveladores Raw, dependiendo del resultado y opciones que me da cada uno.
Se necesita varias tarjetas para acumular tanto negativo digital (otro nombre del Raw), y es mejor usar varias de 1 giga que una de 8, porque si se estropea una de ellas todavía tenemos algo salvado en las demás.
En mi cámara, el "jpg" fino comprime ya a 1:4, el medio a 1:8 y el básico a 1:16 (sin hablar de lo que hacen los tamaños pequeños de cada opción)
Es muy importante que los parámetros de la cámara estén al mínimo (o incluso a -2), en cuanto a los tres controles:
* Contraste
* Nitidez
* Saturación
Los archivos en formato RAW pueden tener distintas extensiones, según la cámara. Por ejemplo, NEF para Nikon, CRW o CR2 para Canon, ORF para Olympus, MRW para Minolta, etc.
Tienen que ser "revelados" como se revelan las películas y los papeles; es decir, añadiendo o quitando brillos, contrastes, saturación, correcciones de perspectiva. Incluso modificar la exposición original si ésta nos ha dejando la foto oscura o muy clara. También se pueden recuperar las luces quemadas y sacar detalles de las sombras.
Ya conocemos la ventana de revelado del Camera Raw, vista en el artículo:
Ventana Camera RAW en Photoshop (I)
Otro programa para revelar RAW es el famoso Capture One, que nos permite jugar con todo eso y, además, tiene una forma estupenda de procesar por lotes; de tal modo que se pueden copiar todos los ajustes de la foto más representativa y pegarlos en un montón de fotos. La salida por lotes se puede indicar para que el resultado final sea en JPG, TIF...
Otro programa muy bueno es el Bibble Pro, que tiene incluido el reductor de ruido Noise Ninja y una tecnología de corrección de color, llamada Perfectly Clear, como se puede ver si ampliáis la imagen de abajo.
Como conclusión tenemos que el formato JPEG tiene una compresión y un tratamiento por parte de la cámara que no es aceptable en una buena foto; y que la foto en Raw nos deja a nosotros todo el trabajo. El procesado por lotes ("batch") nos permitirá copiar los valores de una de las fotos, expuesta y bien corregida, y pegarlos en toda una serie.